Publicado el Viernes, 20 de julio de 2012

En el último número hablamos sobre las características de la piel seca y sobre la importancia de conocer el tipo de piel que tenemos para cuidarla correctamente.

Vamos a continuar con ésta temática hablando en esta ocasión de las características de la piel grasa y de la piel mixta.

La piel grasa es muy fácil de reconocer y se caracteriza por tener un aspecto brillante, con trazas de untuosidad, y poros dilatados. Este tipo de piel es más común en adolescentes y personas jóvenes, y suele ir acompañada de acné y espinillas.

Aunque tener la piel grasa puede estar relacionado con nuestra alimentación, responsable en gran parte del tipo de piel que tenemos.

En cuanto a la piel mixta, se caracteriza por presentar zonas grasas (frente, nariz y barbilla), y zonas con tendencia a resecarse (mejillas, contorno de ojos y cuello). En este caso es muy importante seguir una dieta equilibrada, para no acentuar la deshidratación de las zonas secas, ni la humectación de las zonas grasas (consumo excesivo de líquidos, azucares y grasas).

Los cuidados de la piel grasa deben comenzar por no tocar las espinillas, ni granos; en el caso de que aparezcan, debemos calmar la piel con infusiones de tila y manzanilla, o con jugo de aloe vera puro. Para la limpieza debemos usar un jabón neutro con propiedades desinfectantes, bactericidas y anti-inflamatorias, en este caso un jabón de arcilla verde puede ser una buena solución. Para tonificarla, podemos usar agua de hamamelis, es astringente y ayudará a cerrar los poros.  En el caso de la piel mixta, tenemos que actuar como si tuviéramos dos caras, y aplicar los tratamientos adecuados a cada uno de ellas.

No debemos olvidar que nuestro aspecto exterior, refleja nuestro estado interior, una piel sana es síntoma de salud.