Publicado el Domingo, 3 de junio de 2012

Vamos a comenzar éste número dando algunos datos sobre la piel seca, como comentaba en el número anterior, es importante conocer el tipo de piel que tenemos, para poder aplicar los cuidados necesarios.

La piel seca se caracteriza por una falta de humedad, que puede ser originada por diversos factores, éstos pueden ser externos o internos; los externos son:

– excesiva sequedad ambiental; en invierno el uso de la calefacción, y en verano el del aire acondicionado, hacen que la humedad se reduzca drásticamente en los espacios cerrados. En verano el sol es el principal factor de sequedad de la piel,  si se toma sin protección, los rayos UV penetran a través de las capas de la piel y rompen la elastina y el colágeno, perdiendo elasticidad e hidratación.

– los baños prolongados de más de 15 min., hacen que se rompa la capa lipídica (grasa) que protege nuestra piel, quedando más expuesta a los factores ambientales adversos. El uso de productos de limpieza personal con detergentes y derivados del petróleo, contribuyen a eliminar la capa de protección y aumentan el problema de sequedad.

-una alimentación desequilibrada, y el no hidratarse adecuadamente a lo largo del día, hace que nuestra piel presente un aspecto tirante y sin brillo; recordemos lo que decía Hipócrates “somos lo que comemos”.

Los factores internos son:

– la edad, las causas genéticas, y las enfermedades, como pueden ser la psoriasis o el hipotiroidismo, entre otras.

Si tenemos en cuenta los factores externos que acabamos de ver y utilizamos productos naturales que ayuden a mantener la hidratación de la piel y su función de barrera protectora frente a agentes externos, podremos paliar los efectos negativos y tener una piel flexible, tersa, suave e hidratada.