Publicado el Jueves, 17 de mayo de 2012

Afirmaba Hipócrates que tener un cutis bello, equivalía a tener buena salud, y digo salud en el sentido más amplio de la palabra, física y psíquica, debemos cuidar nuestra alimentación, hacer ejercicio, cuidar las horas de sueño, beber agua, evitar el estrés, y buscar tiempo para nosotros.
Lo más importante para tener una piel sana, es tener una alimentación sana, “somos lo que comemos”, decía Hipócrates, pero además hoy en día tenemos que tener en cuenta otros factores que no existían en el siglo IV a.C., como son la contaminación ambiental, y la presencia de productos químicos en el lugar de trabajo y en el hogar (alimentos, productos de limpieza en general y cosméticos).
La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo, actúa como barrera protectora del mundo exterior, y al mismo tiempo nos relaciona con él. Cumple además funciones imprescindibles para el funcionamiento de nuestro organismo, como es la regulación hídrica y de limpieza. Por ello debemos cuidarla diariamente con productos naturales, adecuados para cada tipo de piel.
En los últimos tiempos nos hemos ido alejando poco a poco de la naturaleza y ello implica el desconocimiento de los procesos de producción de prácticamente la totalidad de los productos que usamos a diario. En nuestras manos está elegir una cosmética natural, que nos acerque de nuevo a productos equilibrados y saludables, o usar tratamientos cortoplacistas, pero a la larga muy perjudiciales, y alejados de la tierra.

 

Publicado en El Pregonero de Uceda Nº 7 de Marzo del 2012

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